domingo, 3 de mayo de 2015

Mi infancia fue un mar donde las olas eran de cebada y trigo

Mi infancia fue un mar donde las olas
eran de cebada y trigo.

Decían que había otro mar de piélagos,
islas volcánicas, atolones y lindes de espuma.

Yo siempre quise partir a esa república remota;
bordear sus horizontes con la voz novata de mi asombro.
Volar con cormoranes, alcatraces, quizá también,
con un humilde frailecillo.

Recorrer el gótico de sus acantilados,
sus bóvedas coralinas, capillas abisales,
su coro de animales de leyenda...

Elevarme hasta el añil de la cúpula,
mientras, lejos, brotan sin mí, las espigas
y las adormideras.

1 comentario:

Manuel Marcos dijo...

Precioso poema, Felipe. Pasaré a leerte con frecuencia.

Salud
Manuel Marcos

LA CAMPIÑA. PRIMERA PARTE

Cabañuelas de ida y vuelta.